• Friday, February 23, 2024

Uruguay Sub 23: Un equipo que no fue tal ni tuvo carácter

Foto: Juan Carlos Hernández/AFP vía Getty Image

Foto: Juan Carlos Hernández/AFP vía Getty Image

La Celeste falló estrepitosamente y mucha responsabilidad le cabe a Marcelo Bielsa; porque no solo hay que hablar bien de él

Uruguay no dejó más que preocupaciones en su debut del Preolímpico de Venezuela. La derrota 3-4 ante Paraguay desnuda, por donde se la mire, la peor cara que puede otorgar un equipo. El resultado es siempre lo más importante, mucho más cuando se trata de un certamen corto y clasificatorio para algo tan importante como los Juegos Olímpicos, los cuales para la Celeste tienen en este caso un significado muy especial, dado que se cumplen 100 años de la consagración de Colombes (precisamente en París, a donde vuelven en este 2024 las justas olímpicas) que valió la primera estrella en el escudo de la AUF.

Desgranamos los puntos flacos de Uruguay:

  1. El resultado. La derrota deja al equipo con escaso margen de error. Son solo 4 partidos y en el caso de la Celeste, para peor, todos seguidos, pues tuvo libre en la primera fecha. Por ello ahora debe enfrentar a Chile el sábado, a Perú el martes y Argentina el viernes 2 de febrero. Para peor, en esta clasificatoria el primer criterio de desempate es el resultado entre los equipos, por lo cual si Uruguay y Paraguay quedaran igualados, los guaraníes se impondrían.
  2. La defensa. Uruguay es un equipo que tiene gol, principalmente porque posee a un goleador fantástico como Luciano Rodríguez, autor de los tres tantos ante Paraguay. Sin embargo, también es un conjunto que recibe muchos tantos. En los tres partidos que disputó (dos amistosos y uno oficial) le anotaron 7 goles. Demasiado. El principal problema de la retaguardia parece ser que actúan allí jugadores fuera de puesto. Santiago Homenchenko no es zaguero y allí lo utiliza Marcelo Bielsa. Valentín Rodríguez no es lateral izquierdo (es extremo, por más que en Peñarol ha jugado frecuentemente en esa posición) y es quien marca (sin éxito) la punta zurda. Ni que hablar que estos problemas de la línea final se ven potenciados porque en la mitad de la cancha hay un único mediocampista de contención que es César Araújo. Ahora bien, tampoco seamos incoherentes. Si por algo se caracteriza Bielsa y por eso ha sido elogiado es porque propone siempre y si Uruguay le ganó a Brasil primero y a Argentina luego en las Eliminatorias con la selección mayor es porque el entrenador ha sido fiel a su filosofía. Entonces lo criticable no es que ponga un único volante de marca, sino que no tome las precauciones correspondientes en el fondo para cuando ese futbolista en el medio sea superado.
  3. El carácter. Aquí quizás es donde Uruguay fue menos Uruguay. Que las nuevas generaciones no piensen que hasta la llegada de Bielsa la Celeste no jugó al fútbol. Sí, créanme que hubo muy buenos equipos en años anteriores. Siempre hubo futbolistas excelsos desde lo técnico en la selección. Entonces no se trata de que con Bielsa (ni con cualquiera) se juegue bien (bienvenido sea, por supuesto) si eso significa negociar el carácter. Y esto es lo que parece suceder con la Sub 23. Uruguay no tuvo carácter; fue superado en este aspecto por los paraguayos. Estuvo 3-1 arriba y terminó perdiendo 4-3, lo cual es inaceptable en la idiosincrasia charrúa. Cuando recibió el segundo gol al final del primer tiempo la Celeste sintió el impacto, algo que no le ocurrió a Paraguay luego de ponerse 1-2 y que Uruguay le anotara enseguida el 3-1. Desde ese punto de vista también fue superada la selección charrúa.
  4. Inefectividad. Uruguay hizo tres goles, es verdad; también tuvo varias situaciones de gol más para convertir y no las concretó, por lo cual decir que careció de generación de fútbol sería errado. El déficit fue la falta de efectividad ante el arco rival. La Celeste remató mucho más y generó más situaciones de peligro, pero Paraguay metió 6 o 7 pelotas al área y con eso se llevó la victoria.
  5. Tiempo de trabajo. Acá hay un punto medular y es que no se puede decir que faltó tiempo de trabajo. Bielsa tuvo a los jugadores que eligió durante más de un mes a sus órdenes. La razón fundamental por la cual el técnico rosarino solicitó dirigir el Preolímpico es que quiere tener tiempo de calidad en el proceso de la formación de esta veneración Sub 23, pues es la del recambio futuro para la Celeste. Entonces, que existan tantas fallas en el funcionamiento colectivo fundamentalmente desde la mitad del campo hacia atrás es inaceptable.
  6. Cambios. Una de las cosas que en forma recurrente se le criticó a Oscar Tabárez fue la demora en los cambios. Bueno, Bielsa va por el mismo camino. Pero la cuestión acá es quizás más profunda, porque no solo debió haber hecho cambios antes durante el partido, sino que los debería haber realizado en la formación inicial. Luego de la derrota con Banfield ya se había escrito aquí que las dudas se subían al avión con la Celeste, pues el funcionamiento no había sido bueno. No obstante, se matizó con que se trataba de partidos amistosos en los cuales los futbolistas no se entregaban al 100% porque lo importante era mantenerse sanos. Bielsa puso a los mismos 11 tanto ante Paraguay en el primer juego de preparación como ante Banfield. Sin que el equipo anduviera bien hizo solo dos cambios para el debut en el Preolímpico y uno de ellos obligado: Rodrigo Chagas por Renzo Sánchez y Matías Abaldo por Cristian Olivera, este último que no viajó a Venezuela porque fue reclamado por su equipo Los Angeles FC. El mal desempeño reclama más variantes en la oncena.
  7. Realidad. Cuando Bielsa llegó a Uruguay dijo que los futbolistas de élite necesitan poco tiempo para entender la idea. El buen funcionamiento de la selección mayor en las Eliminatorias rápidamente le dio la razón. Lo que está ocurriendo ahora es la otra parte de la historia, es decir que cuando se afrontan competencias internacionales con futbolistas que actúan en la liga local u otras que no son top se nota la diferencia. Esto no significa que los futbolistas que hoy integran la Sub 23 no lleguen a ser de élite en unos años, pero la realidad es que (salvo Luciano Rodríguez por más que juega en la liga local y César Araújo) los demás no lo son aún. Enfrentan a futbolistas de su misma edad, por lo cual debería emparejar, algo que ante Paraguay al menos no ocurrió.
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