En el último encuentro sabatino correspondiente a la décima fecha del Torneo Clausura, Peñarol y Progreso empataron 1-1 en el Estadio Centenario.

A los 25´ el «Magia» Nahuel López sacó la varita y adelantó a los gauchos tras una salida fallida de los mirasoles. En el minuto 92 apareció, como ya lo ha hecho otras veces, Abel Hernández para marcar el definitivo empate con una cuota de fortuna por un desvío.

Si analizamos lo que dio uno y otro y además de las situaciones de gol, el reparto de unidades no le queda mal al trámite, puede resultar agridulce según las posturas. Peñarol volvió a salvar una derrota sobre la hora pero dejó dos puntos por el camino. Progreso sumó amte un grande pero seguramente no le alcance para la permanencia.

En la primera mitad los de La Teja lo hicieron muy bien más allá de algún que otro disparo de los carboneros. Fueron ordenados tácticamente, ganaron muchas divididas y los rapiditos de arriba complicaron en los mano a mano. El gol llega tras un anticipo y una notable definición.

El aurinegro se notó impreciso, apurado, nervioso. Varios puntos bajos en lo individual como Javier Cabrera, Leandro Umpiérrez, Nicolás Fernández y el mismo Lucas Ferreira que no la pasó bien con Nahuel López. Ni el mismo Leonel Jaime pudo desnivelar en el Centenario.

Lo mejor de manya se vio en los primeros minutos del complemento donde apretó arriba y generó algunas situaciones. Con el correr de los minutos cayó en el mismo embudo de siempre y el empuje, las ganas, comenzaron a ganar al intento de jugar. Progreso defendió la ventaja con uñas y dientes, sin embargo le faltó defenderse más con la pelota y los cambios no funcionaron.

Por el contrario, a Diego Aguirre le terminó saliendo bien la jugada de mandar a la cancha a Abel Hernández y Franco González. La “joya” y el “cepillo” fueron los protagonistas del empate agónico. Dicho esto, no entendimos la salida de Thiago Espinosa, para nosotros de lo mejorcito del equipo.

Nahuel López está picante y llegó a los 10 gritos pero es justo mencionar a otros puntos altos del gaucho como Agustín Pinheiro (incansable), Agustín Ocampo (muy solidario), Hernán Carroso (entró muy bien la lesión de Marco Saravia) y Renzo Bacchia (muy lúcido cuando lo llamaron), entre otros.

Por el lado de Peñarol algo de Thiago Espinosa, el trato de Eric Remedi de salida limpia (hoy más lento de lo habitual) y Franco González entró enchufado, con ganas. Matías Arezo intentó pero sin precisión necesaria y Abel Hernández estuvo en el momento justo para empujarla.

Si miramos las tablas Peñarol tenía la obligación de ganar hoy, si miramos rendimientos el análisis cambia. No pierde pero no le sobra nada y en lo colectivo es muy pobre. En los últimos partidos cosechó 7 puntos de manera agónica y es valorable porque no se rinde, más habla de su momento.

A Progreso solo lo salva un milagro de no descender, es justo señalar que jamás dejó de luchar y es porfiado en el buen sentido de la palabra. Con este plante desde inicios de temporada no sabemos que hubiese pasado porque en el Clausura compite y de buena manera.

,,