• Thursday, May 23, 2024

Historia de un despojo

Tottenham Hotspur, el nuevo, sin el gran Harry Kane, el del griego Ange Postecoglou y capitaneado ahora por el coreano Heung-Min Son, el de los goles y la sonrisa eterna, recibía al Liverpool de Jurgen Klopp, el del egipcio Mohamed Salah, el del colombiano Luis Díaz y…el del gran ausente de la tarde, el artiguense Darwin Núñez.

El hecho de que este jueves Liverpool reciba en Anfield al ultra modesto Unión Gilloise por Europa League, no parece de ninguna manera una explicación ni siquiera medianamnte consistente para que el uruguayo, producto de una presunta rotación de plantel, quedara afuera de un choque en el que su club se jugaba el subir en solitario a la punta de esta edición de la Premier League.  

Ganaron agónicamente los Spurs 2 a 1 pero no antes de que pasara de todo: expectativa, vibración, drama, tensión, errores arbitrales y horrores del VAR, atajadas de otro planeta del brasileño Alisson Becker que lo encumbraron como “Man of the Match” pese al infame y más que doloroso final que en el último segundo les cambió a los de Anfield Road hazaña por derrota.

Pintaba para “partidazo” pero superó con creces esa calificación. A los 26 minutos el mediocampista visitante Curtis Jones vió la roja directa y por esta vez la decisión del VAR, instando a cambiar la amarilla origianl por la roja, fue la correcta. El de rojo fue a la pelota pero no llegó a ella y en cambio no pudo controlar el “envión” de su pie derecho que terminó sobre la tibia de Ives Bissouma. La fractura no llegó simplemente porque al recibir el “planchazo” la pierna del de Tottenham se desplazó hacia atrás evitando la palanca y…la tragedia.

Diez minutos tardaron los locales en aprovechar la situación. Richarlison desbordó, pasó al medio y Son mandó el balón al fondo de la red de Alisson. Quienes entonces creyeron que el partido era “cosa juzgada”, se equivocaron de medio a medio. Faltando muy poco para el final del primer tiempo Luis Díaz, claramente habilitado, recibió, ganó en la carrera y cruzó la pelota que se metió junto al segundo caño del italiano Guglielmo Vicario, el nuevo arquero de Tottenham.

Insólitamente el asistente levantó su banderín marcando posición ilícita. Cuando millones de espectadores en el mundo esperaban la rectificación del VAR, la sorpresa fue mayúscula ya que el oficial a cargo avaló la anulación del gol. El tema fue aún más allá, porque con el correr de los minutos ni siquiera se mostró, como es usual, el trazado de las líneas, tanto que tuvo que ser la propia televisión inglesa la que, con trazado propio, desnudó el terrible error cometido. Si se les cayó el sistema o qué fue lo que realmente sucedió, al momento de escribir esta nota no se ha hecho público.

Claro que Liverpool, fiel a su historia, se negaba a entregarse. Ya en los descuentos del primer tiempo el neerlandés Cody Gakpo, sustituto de Núñez, tras eficaz media vuelta, decretó el empate, pero enseguida quedó comprobado que no era su tarde ni la tarde de su equipo. Apenas apoyó la pierna tras el remate, Gakpo se sintió la rodilla y ya no pudo ingresar a disputar el complemento. Cuando todos esperaban el ingreso de Darwin por el lesionado neerlandés, Klopp hizo entrar al portugués Diogo Jota. Estaba más que claro que, con un hombre menos, el alemán necesitaba un futbolista que cubriera mucho espacio, un sube y baja permanente, una función mucho más apta para el movedizo luso que para un hombre de área como Núñez.

Para entonces el segundo tiempo transcurría entre los efímeros intentos de los Spurs y las atajadas monumentales de Alisson Becker. En el minuto 68 el árbitro Simon Hooper le mostró tarjeta amarilla a Jota por presunto foul de atrás: error. El taco del futbolista local pega en la rodilla del portugués que lo perseguía de cerca y ese contacto en plena carrera, le hace perder la vertical. Un minuto después el error pasa a ser de Jota. Esta vez efectivamente cometió una falta clara, de atrás, derribando a un rival que se le escapaba: segunda amarilla, roja. Liverpool se quedaba con 9 hombres y Darwin Núñez se quedaba vestido y sin visita, es decir, cambiado para entrar e intentar la super hazaña de llevarse los tres puntos del norte de Londres.

Efectivamente el artiguense estaba al borde de la cancha, listo para irrumpir en el terreno de juego, cuando el luso se hizo echar tontamente. Obviamente en ese instante Klopp tuvo claro que la super hazaña no era ganar el partido para quedar líderes absolutos de la Premier tras la caída del invicto de Manchester City ante el Wolverhampton Wanderers. La super hazaña del 9 contra 11 ahora pasaba a ser el quedarse con el punto de oro que Liverpool, hasta ese momento, venía rescatando heroicamente, así que terminaron yéndose Salah, Díaz y hasta el propio Mac Allister para dar lugar a jugadores frescos que corrieran hasta lo imposible para mantener ese 1 a 1 transformado en preciado tesoro para la disminuida visita.

De nada le valió el esfuerzo titánico a Liverpool y a su rica historia: no era su tarde. Cuando todo terminaba y el objetivo estaba a nada de lograrse, en el minuto 96, el buscapié de Kulusevski encontró el pie del camerunés Matip, en vano intento de rechazo, y la pelota terminó en el ángulo superior izquierdo del arco de Alisson. Infame para Liverpool, por lo poco o nada que faltaba para el final, por la forma en que llega el gol, pero por sobre todo por los horrores arbitrales y del Video Arbitraje que lo fueron sentenciando a la silla eléctrica mucho antes de la descarga final.

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