• Tuesday, July 16, 2024

Diego Aguirre y la razón por la cual en Peñarol le va como en ningún otro lado

Se dice que a La Fiera solo le va bien en el aurinegro y estos son los motivos que abonan tal afirmación

El comienzo demoledor de Peñarol en el Torneo Apertura, con cuatro triunfos en cuatro presentaciones, quizás sorprende porque el equipo mirasol había terminado mal el 2023, perdiendo las finales con Liverpool. Es cierto que cambió gran parte del plantel y también que los primeros cuatro rivales (Cerro Largo, Miramar Misiones, Rampla Juniors y Cerro) no son de los de mayor fuste, pero el nivel futbolístico mostrado por el aurinegro ha sido muy bueno.

Leonardo Fernández, llegado para esta temporada, ha resultado la gran figura no solo de Peñarol, sino de lo que va del certamen, pero a quien mantuvo la institución luego de la frustración en las finales es al técnico Diego Aguirre, quien tiene un historial glorioso en el mirasol, primero como jugador al ser campeón uruguayo y de América y luego como entrenador, llevando al club a una final de la Libertadores en 2011, la última que disputó un equipo uruguayo hasta la fecha.

Ahora bien, mucho se habla de que La Fiera solo anda bien en Peñarol y hay mucho de verdad en ello. Ahora bien, la pregunta es: ¿por qué le va tan bien en el aurinegro y no en el exterior? Aquí es que vale la pena pararse para analizar.

Primero y fundamental: Aguirre tiene en Peñarol una espalda muy ancha, algo que no posee en el resto de las instituciones. Segundo: a un extranjero, en cualquier parte del mundo, se le exige más que a los técnicos nacionales. Tercero: llegó a finales del año pasado para tratar de rescatar de los pelos a un Peñarol que se ahogaba y no lo logró, pero el compromiso era que, sin importar el resultado de las finales, seguiría al frente del plantel en 2024.

Con estos antecedentes puestos sobre el papel hagamos un análisis. Aguirre, en todos sus pasajes anteriores, ha logrado sacarle jugo a los futbolistas del plantel y ha hecho rendir a Peñarol en buen nivel, pero para ello ha necesitado tiempo. Es de esos entrenadores que prueba las fórmulas para juntar a los futbolistas de buen pie para hacerlos jugar juntos y para ello experimenta colocarlos en distintas posiciones.

En Peñarol puede hacerlo, porque más allá de la exigencia de buenos resultados por parte del hincha, a él se le perdona cosas que a otros no, porque cayó en los dos clásicos de verano y nadie levantó la voz. En otros equipos del extranjero haber perdido las finales y juegos los amistosos ante el tradicional rival seguramente le hubiera costado el cargo.

Repasemos los últimos antecedentes, todos del año pasado: en el mexicano Cruz Azul dirigió 2 partidos, empató 2 y perdió 6; en Olimpia estuvo 17 partidos, venció en 5, empató en 4 y cayó en 8; en Santos (Brasil) solo dirigió 5, con 1 victoria y 4 derrotas. En Peñarol fueron 2 victorias, 3 empates y 2 derrotas en 7 partidos. Es decir: sus números fueron malos en todos los equipos, pero en el aurinegro tuvo el respaldo que no le dieron en los demás.Con tiempo para elegir el plantel, para trabajar con los futbolistas para hacerles llegar su filosofía y para aceitar el funcionamiento colectivo ha logrado hacer de Peñarol un equipo implacable, que cada vez está más cerca de dar su primer gran examen: el clásico del domingo 24 de marzo.

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