• Saturday, July 13, 2024

Bandera roja

Foto de Naomi Baker/Getty Images

Nueva remontada del Liverpool F.C. Otra vez -una más- el artiguense Darwin Núñez plantó bandera -roja, por supuesto- dijo “aquí estoy yo!” y desde que entró a la cancha a los 56 minutos sustituyendo al neerlandés Cody Gadkpo, fue pesadilla constante para los sufridos defensores del Wolverhampton Wanderers, incluido el debutante uruguayo Santiago Bueno, quien ingresó en su debut a los 65 minutos como lateral izquierdo -fuera de puesto- por el lesionado Ait-Nouri y, como añadido, tuvo la mala fortuna de sellar la derrota de su equipo cuando en el minuto 91 desvió hacia su propio arco un remate del recién ingresado liverpoolense Harvey Elliot.

Todo había comenzado muy diferente. Los “Lobos”, lanzados en manada hacia el arco de Allison Becker, con presión asfixiante en la salida del visitante y con dos aviones personificados en el portugués Pedro Neto y en el brasileño Matheus Cunha, no daban respiro a una endeble defensa visitante. Justamente, tras una jugada antológica del extremo lusitano, se pusieron en ventaja muy temprano, a los 7 minutos, a través del toque justo del coreano Hee-Chan.

El problema de los “Wolves” es que la película se les repite todos los fines de semana: arrancan a ritmo de infierno, petrifican al rival, lo dejan impotente a base de velocidad, intensidad y muy buen fútbol, pero fallan una y otra vez a la hora de concretar o de ampliar ventajas y asegurar partidos. Y siempre lo pagan carísimo, sobre todo si el rival es un equipo de linaje y cuenta con un plantel rico por demás, capaz de dar vuelta la tortilla en un santiamén.

En efecto, un minuto antes de dejar su lugar a Núñez, Gadkpo culminó una gran maniobra de Mohamed Salah, empató el partido e hizo caer en saco roto todo lo que había hecho de bueno el local, aunque siempre, claro está, perdonándole la vida al rival como ya se ha hecho costumbre en el equipo dirigido por Gary O’Neill.

Después la dupla sudamericana conformada por Darwin y el colombiano “Lucho” Díaz, quien ya  había ingresado al campo para el inicio del complemento, colaboró en la demolición del local, con activa participación en la remontada final, sin dejar de lado, por supuesto, a un exhuberante Salah -dos asistencias- y a un estupendo Andy Robertson, asistente y ejecutor, respectivamente, del magnífico segundo gol de los dirigidos por Jurgen Kloopp. 

 Un capítulo aparte merece el arranque de la jugada previa al tercer gol de la visita. El control de Núñez utilizando el cuerpo a la perfección, precede a la potencia de un arranque impresionante que pasa, sin avisar, de primera a sexta velocidad con pelota al pie, hasta poner el balón justo para que el egipcio Salah se lo regale al juvenil Elliot. Luego siguió el remate preciso, el roce en Santiago Bueno y el sello de la victoria de Liverpool en el Molineux. 

TEATRO DE LAS PESADILLAS. Brighton cada vez juega mejor, crece en cada partido y esta vez, sin ningún tipo de dudas, dió la nota de la jornada de Premier, castigando duramente la inoperancia absoluta de un Manchester United desnutrido en todas sus líneas, sin capacidad de reacción y superado en todos los aspectos del juego.

Fue baile, fue pesto, así de simple y de contundente. Los dirigidos por el italiano Roberto De Zerbi se pasearon por la cancha, le caminaron por arriba a su rival y con el 3 a 1 final -resultado corto si los hay- terminó haciéndole precio a los del neerlandés Erik Ten-Haag, aunque profanó claramente el templo de Old Trafford, que el sábado pasó de “Teatro de los Sueños” a “Teatro de las Pesadillas”.

Facundo Pellistri, junto al hispano-argentino Alejandro Garnacho, ingresó “faltando nada”, con “Las Gaviotas” comiéndose el postre tras un picnic bajo la lluvia que resultó sencillamente épico. Aparte del paseo al que su equipo se vio sometido, ofensivamente Ten-Haag apostó todo a Marcus Rashford y, pese a que el inglés fue por lejos la figura del United, navegó remando siempre en solitario, cuando saltaba a la vista que necesitaba la ayuda de dos punteros clásicos. Los tuvo…a los 85 minutos, con el resultado sentenciado y la mitad del legendario Old Trafford ya vacío.

CERO. Chelsea muestra simplemente más de lo mismo en cada partido. Mauricio Pochettino no le encuentra la vuelta a la inoperancia de su oncena. El “Blue” es intenso, aplicado, dinámico, creador de situaciones de gol, todas ellas desaprovechadas, por supuesto.

Un club pletórico de figuras que se retiran frustradas tras cada choque. Los de Stamford Bridge multiplican fútbol, chances, intensidad. El problema es que esa multiplicación siempre les da cero, aún ante equipos tan modestos como puede ser Bornemouth. Un 0 a 0 con pena y sin nada de gloria.

TROSSARD. Otra vez Leandro Trossard le sacó a Michel Arteta las castañas del fuego. Esta vez el belga culminó una jugada colectiva de altos kilates y liquidó el pleito -1a 0- ante el humilde Everton, candidato firme a pelear por la permanencia, una vez más.

En este caso el tema pasa por lo que les cuesta a los “Gunners” plasmar en el tanteador la superioridad incuestionable que muestran sobre la gran mayoría de sus rivales. La identidad que el técnico vasco le ha dado al equipo es clara por demás, no resiste duda alguna, pero a veces parece que el arco rival fuera más chico que el propio.

Por derecho propio, por el antecedente inmediato de ser el sub campeón inglés, Arsenal es el abanderado en la persecución del indiscutido favorito, el Campeón de Europa Manchester City. El equipo de Londres parece aferrarse con uñas y dientes a esa condición, se desespera para no perderle pisada al monarca y eso indudablemente le juega en contra, le pesa y mucho.  

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