• Friday, February 23, 2024

“Libertad para papá”

  Corren 94 minutos e increíblemente el bisoño Luton Town se está llevando los tres puntos ante el siempre poderoso Liverpool. Faltan sólo 4 para los 8 que descontó el árbitro. Harvey Elliot logra conectar un preciso centro de zurda, combado. Aparece el sufrido colombiano Luis Díaz, mete su cabeza y coloca la pelota en caída, fuera del alcance del muy buen arquero local: 1 a 1.

(Foto de Clive Rose/Getty Images)

El “cafetero”, por todo festejo, levanta su camiseta -la de alternativa, verde y blanca- y muestra una remera con la inscripción “Libertad para papá”. Luis Manuel Díaz fue secuestrado el pasado sábado 28 de octubre en el norte de Colombia por un comando del Ejército Nacional de Liberación, cuyo vocero prometió en las últimas horas la pronta liberación del progenitor del destacado delantero de Liverpool.

Asistente -Elliot- y goleador -Díaz- saltaron desde el banco de relevos para que al menos los de Anfield pudieran rescatar un punto del pintoresco escenario de Luton. Hasta entonces todo había sido como un tiro al blanco, una tarde negra para los artilleros visitantes, muy especialmente para el uruguayo Darwin Núñez.

El goleador dispuso de innumerables ocasiones para anotar, pero como para muestra basta un botón, a los 69′ Mohamed Salah, para quebrar su mala tarde personal, le bajó de cabeza el balón. Con el arquero por el camino y casi en la línea del arco, era empujarla o quizás simplemente “soplarla” y ese 1 a 0 que no fué cambiaba por completo el trámite del partido y lo que se le venía encima a la visita. El artiguense hizo lo más difícil: tirar el balón por arriba del horizontal, desatando la furia incontenible de Jurgen Klopp, quien no daba crédito a lo que había presenciado.

Ese tipo de desperdicios que el ex Benfica repite con demasiada frecuencia, es lo que “da pasto a las fieras”. Sus detractores, si bien son cada vez menos, se alimentan de la carroña y esos goles errados insólitamente son los que provocan que sigan cuestionando lo que fue la magnitud del fichaje del uruguayo.

FRONTÓN. Por otra parte está muy claro que cuando la cosa no está para uno, está muy bien seguir luchando hasta el silbato final -es el deber de cualquier futbolista profesional y hasta amateur- pero también es cierto que la moral termina desbarrancándose. La retina de “El Ojo de Londres”, siempre tratando de estar alerta, captó, aparte de ese gol errado en forma casi inconcebible, la friolera de seis situaciones claras de gol que tuvieron a Darwin Núñez, al arquero rival y -en una ocasión- al horizontal, como protagonistas exclusivos en la tarde de Luton.

Por momentos el primer tiempo fue eso: un duelo personal entre el de Artigas y Thomas Kaminski y hasta puede afirmarse sin temor a errarle por mucho, que Núñez transformó al arquero rival en una de las figuras estelares del choque.

Si se tratara de un juicio escolar o liceal, diríase que en cuanto a la frecuencia con que Darwin erra ese tipo de goles que no pueden errarse, el fallo del maestro o el profesor sería un “Puede y debe mejorar la concentración”. En cuanto al resto de su actuación ante Luton Town, no hubo absolutamente nada para reprocharle al goleador: fue un “tire y pegue” permanente, un peloteo a un frontón encarnado en el arquero rival, a quien Núñez transformó en la figura de la cancha.

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