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Eliminatorias

El recambio, los errores y una triple fecha para el olvido

Uruguay disputó una nueva triple fecha de las Eliminatorias Sudamericanas para la Copa del Mundo Qatar 2022, y dejó muchas alertas de cara a lo que se viene. El combinado celeste sólo cosechó 1 punto de 9 posibles, y mostró un bajísimo nivel de juego.
Está claro que esto tiene varias lecturas, no solo se puede entrar en la chiquita de terminar un proceso de muchos años de un día para el otro.
Es lógico y notorio que se vieron muchas fallas en lo táctico, cognitivo y también en algunas posiciones específicas. Pero antes de entrar en eso está bueno destacar un detalle no menor, el recambio gerenacional.
En dicho recambio, Óscar Tabárez echó mano a futbolistas que no pasan los 24 años, y alguno de ellos no han tenido una experiencia europea o en el extranjero. Sin entrar en polémica ni desmerecer el fútbol local, sabemos que estamos muy atrás en el desarrollo, y eso en parte afecta al jugador en su proceso evolutivo.
Dicho esto, los chicos se ven enfrente a un desafío único que es defender la camiseta de su país, en una competencia durísima como son las eliminatorias. Un torneo muy variable, donde la lógica casi escasea.
Ahí es cuando la palabra “proceso” entra en juego una vez más. Los procesos llevan su tiempo, en el fútbol por lo general, dos años. Los resultados y el amoldamiento colectivo, no serán de un día para el otro.
Por eso en cuanto a jugadores, hay que cambiar más críticas por paciencia, porque esto llevará demoras lógicas. Lo mismo le ha pasado a otras selecciones, que demoraron mucho tiempo en ponerse a punto, y hoy en día están para pelea, ejemplo claro: Argentina y más lejano, Italia.
Se escuchó mucho en estos días el tema de la confianza, y esto también es una característica más del recambio y la prematura química de equipo, como también la falta de sinergia entre los jóvenes y más grandes.
Pasando un poco más a los partidos, contra Colombia jugamos el mejor primer tiempo de la competencia. Un equipo de transiciones rápidas, ataques posicionales, presionando tras pérdida y muchas virtudes a la hora de la generación de peligro.
Contra Argentina hasta el gol, se vieron aspectos parecidos. Ahí también la suerte no acompañó, pero no es tiempo de entrar en esos detalles que están dentro de la vida misma.
Ayer ya no se observó casi nada, y fue como que todos los errores que se vieron en los primeros partidos, se acumularon para dejar a un equipo totalmente nulo en juego, con muchos errores defensivos, agotado en lo físico y en falta en lo actitudinal.
¿Qué pensó Tabárez en lo inicial? El entrenador mandó al campo un claro 4-4-2 estándar, y un 5-4-1 por momentos en repliegue y en salida de balón parado. Muchas veces intentó salir jugando, pero la línea de presión que le ejercía Brasil y la falta propia de circuitos, lo obligaban a jugar en largo con Luis Suárez en lo vertical y con Edinson Cavani en amplitud.
¿La idea del mediocampo? La idea fue Matias Vecino retrasado, y tres por delante. Considero que con Federico Valverde por el centro, pierde muchísimo despliegue y cambio de ritmo a la hora de pasar de defensa a ataque.
¿Qué falencias mostró el equipo? Las fallas fueron muchas, comencemos a detallarlos por zona.
Defensas centrales:
Fallas en reacción, equilibrio, orden y posicionamiento.

Laterales: Constantemente superados, siempre quedaban en inferioridad numérica, y le costaron tremendamente los balones diagonales.
Mediocampo: Se perdieron muchísimas pelotas en salida, y eso hizo que se incrementara mucho más el ataque del local. Un medio desconectado, sin velocidad ni intensidad que se vio superado ampliamente. Los ingresos de Lucas Torreira, Fernando Gorriaran y Facundo Torres, le dieron frescura, orden y un cambio de ritmo bastante importante. También más opciones de pases progresivos tras la creación de espacios.
Delanteros: Totalmente desconectados, nada para decir. No les llegó una pelota limpia y a su vez al estar el equipo tan superado defensivamente, tuvieron que replegarse resignando su posición y el peligro en zona de finalización.
Se viene una triple jornada durísima, donde la celeste está obligada a sumar para tomar aire y asegurarse su participación mundialista. Es tiempo de una autocrítica seria, dura y profunda.
¿Se vendrán cambios? Seguramente, y son muy necesarios en muchos sectores del campo.

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