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Boxeo

Amílcar Vidal ganó, pero hizo poner nervioso al “Tonga” Reyno

Acá estamos, festejando con nuestros guerreros”, contó notoria alegría Gastón “Tonga” Reyno a “La Oral Deportiva”, cerca de la media tarde del domingo en Miami, mientras almorzaba con Amílcar Vidal, su hermano Richard y el sparring Mateo Cetraro, en el restaurante Graziano’s, ubicado en el 394 de Giralda Ave., en pleno corazón de la elegante zona de Coral Gables, donde el verde de los jardines, las aceras y la copa de los árboles es lo que menos hace falta.

Amílcar Vidal ganó el sábado pasado en San Antonio, Texas, una dura pelea –la decimotercera de su trayectoria profesional- que sostuvo ante el neoyokino Immanuel Aleem, y fue la segunda donde completó los 10 rounds, ya que en su récord cuenta con 11 victorias conseguidas por nocaut (KO) o nocaut técnico, (KOT) en base a la velocidad, precisión y fortaleza de su pegada.

Es más, el invicto uruguayo ganó por puntos en forma inobjetable, pero no con fallo unánime, sino en decisión mayoritaria, pues dos jurados lo vieron vencedor con tarjetas de 97/93, mientras que el restante en la suya registró 94/94: es decir, empate; mientras que la de “La Oral Deportiva” vio también ganar a Vidal, aunque por 96/94.

Valía la pena, pues, el festejo al día siguiente en Graziano’s, una parrilla argentina que “Tonga” conoce bien por estar radicado en Miami, a donde quizá este lunes 19 de julio el cuarteto de uruguayos volverán para comer “un buen asado”, según comentó Amílcar Vidal a “La Oral Deportiva” desde el propio restaurante, porque el “festín” post pelea de ayer fue con generosas milanesas napolitanas y tentadores Islas Flotantes.

Lo vi muy bien, estuvo espectacular”, dijo Reyno, quien siguió el combate de Vidal en San Antonio “por el celular, porque yo estaba acá en Miami comentando para Fox una velada de UFC que era en Las Vegas”, lo que “me puso muy nervioso, porque tenía que ponerle atención a las peleas que estaba comentando, pero al mismo tiempo de reojo miraba cómo iba la del ‘Pety’ (Amílcar Vidal) que estuvo espectacular ante un muy duro adversario”.

Sí, fue como dijo Reyno, porque Aleem demostró por qué está ubicado en el 6° lugar del ranking estadounidense de peso mediano y, además, Vidal lo enfrentó durante la mayor parte de la pelea en la media y hasta la corta distancia, con potencia, soltura y autoridad, pero muchas veces cambiando golpe por golpe, incluso casi cabeza a cabeza, pese a contar –y no aprovechar- con dos ventajas naturales: es 8 centímetros más alto y tiene 11 centímetros más de alcance de brazos que su adversario del sábado pasado.

Esto último, precisamente, demostró que si el invicto uruguayo recibe castigo, como recibió y soportó sin pestañear en varios pasajes del combate, asimila los golpes y aguanta, y además probó que siempre sube al ring muy bien preparado, porque llegó a los diez rounds con aire, sin cansancio; pero no fue casual, ni por imposición del oficio de Aleem, que es un boxeador escurridizo, a la vez mañero, y por tanto complicado, según reveló este domingo Richard Vidal al habla con “La Oral Deportiva” desde Gaziano’s, horas después de llegar desde San Antonio a Miami, en donde Amílcar se estuvo preparando desde el 13 de junio pasado.

Todavía estamos disfrutando, recién mañana (lunes) vamos a ver la pelea con el ‘Pety’ (su hermano) y Mateo (Cetraro), y ahí haremos un primer análisis de qué hicimos bien y qué no, pero así en caliente me parece que en lo técnico y en lo físico no nos equivocamos, porque (Amílcar) estaba física y sicológicamente hasta para hacer doce rounds, no diez, sin dificultades”, comentó el entrenador, antes de explicar por qué el invicto nacido en Piedras Blancas y hoy vecino de Villa Española, donde vive junto a sus padres, peleó “a contrapelo” de lo que sería la lógica por su mayor estatura y alcance de brazos.

Puede ser que pelear así no fuera lo ideal, sí; me animo a decir que tal vez si el ‘Pety’ lo hubiera peleado de lejos, en larga distancia, el morocho no le hubiese pegado ni una sola piña, pero eso que hizo se lo vi hacer y trabajar muy bien en muy lindos guanteos que tuvo durante la preparación con un medio pesado norteamericano y el turco Yildrim, que iba siempre al frente, no se frenaba nunca aunque el ‘Pety’ le metiera manos duras al estómago, y cuando Amílcar se quedaba un poco para ganar oxígeno, se daban intercambios como los que hubo en la pelea; yo lo único que le pedí al pelear de esa manera, fue que si se sentía bien para pelear en la corta y media distancia, que trabajara al cuerpo por adentro, pero que no se quedara demasiado”, dijo Richard Vidal a “La Oral Deportiva”, reflexionando que “de esa forma en el 6° round quizá le faltaron 20 segundos para terminar la pelea, y si el 10° hubiera sido de tres minutos y medio en vez de 3’, seguro que ganaba por nocaut”.

Consultado por “La Oral Deportiva”, porque durante la pelea no fueron pocos uruguayos los que enviaron mensajes a este periodista señalando que “Vidal es alto como Monzón” y preguntando “¿por qué no pelea como Monzón, haciendo valer sus brazos largos en la larga distancia?”, el técnico del invicto compatriota dijo que ese planteo no tuvo como objetivo que su hermano forjara cierta imagen en un mercado del boxeo mundial como el estadounidense donde Monzón, precisamente por su estilo, no tuvo muchos adeptos y peleó una sola vez: el 30 de junio de 1975, pese a que en esa ocasión venció al estadounidense Tony Licata por nocaut técnico a los 2’ 43” del 10° round.

Así, peleando en la corta y media distancia, salió una pelea aguerrida, con gente que en muchos pasajes aplaudía, gritaba y se ponía de pie en el ring side”, recordó Richard Vidal, describiendo que “tan fue así, que después de la pelea, no paraba de firmar autógrafos, y yo seguí, pero él (Amílcar) demoró una pila en llegar al vestuario, al punto que al rato cuando se bañó y salimos para ver la pelea de Charlo y Castaño, no encontrábamos lugar para sentarnos”.

 

 

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