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“Hace tiempo le había dicho a Decurnex que yo seguía sólo si se hacían cambios muy grandes”

Mediodía caluroso. Restaurante del Mercado del Puerto, pero mesa de afuera, sobre Pérez Castellano. Jorge Giordano elige matambrito de cerdo con ensalada y, entre cada bocado y los sorbos de agua sin gas, habla. Con tranquilidad y, sobre todo, naturalidad; de manera totalmente espontánea. Ante su reciente salida de Nacional, esa era la idea, al fin y al cabo: charlar sin que un grabador hiciera las veces de tirabuzón delante de la boca para registrar formalmente cada una de sus palabras. Acaso, igual que cuando lo conocí hace más de treinta años y, junto a Mario Patrón y Rómulo Arellano, emblemático presidente del Atlético Florida, fuimos una noche a comer un asado en la ciudad de la Piedra Alta.

Ahora que pasaron los días, ¿cómo se siente? ¿Hizo algún balance personal?

-Yo estoy bien, en el tema de ir, justamente, analizando qué es lo que hicimos mal y también las cosas que se hicieron bien; sobre todo porque algunas de las que se hicieron bien van a perdurar en el club.

A grandes rasgos, sin profundizar ese análisis, ¿hay algo que ahora se da cuenta que hizo mal?

-Obviamente, que el equipo no tenía un juego que convencía, ¿no?; aunque por mucho tiempo fue efectivo, pero…bueno, reconozco que no entusiasmaba. Estuvimos bastante tiempo analizando eso y entrenando, pero…bueno, no pudimos lograrlo.

-¿Por qué no pudieron lograrlo?

-No lo pudimos lograr por grandes lapsos. Lo que pasa es que a veces hay que ver la profundidad de los análisis, qué se entiende por jugar y qué es jugar mal, algo que es casi todo un tema filosófico; también nos quedamos con lo otro: que el equipo estuvo 12 fechas sin perder, que salimos del club por un resultado que saca técnicos y deberemos evaluarlo como corresponde para ver por qué sucedió…pero, creo que es como le comenté a Decurnex cuando me comunicó la decisión de mi alejamiento: hay que ver todo; lo bueno y lo malo.

Hay que ver todo, lo bueno y lo malo; a Decurnex se le cayeron las lágrimas al hablarme”

-¿Cómo fue ese diálogo con Decurnex?

-Muy bueno, afable. Obvio, para mí no fue grato, pero José fue muy amable, y yo le dije que lo comprendía porque, como digo ahora, ese con Liverpool fue uno de esos resultados que sacan técnicos, pero también le expresé lo que yo pensaba: que se apuraba, porque ese fue un partido con situaciones especiales, goles errados, goles que habitualmente el equipo no tomaba, y yo estaba convencido que, de cualquier forma, Nacional iba a ser campeón uruguayo.

Si tengo a Bergessio adelante, ¿de qué me sirve que se estén pasando la pelota entre los zagueros y los volantes?”

-¿Decurnex le contestó algo en particular?

-No, él estaba muy afectado, se notaba; en un momento se le cayeron las lágrimas al hablarme. Ya lo he dicho en alguna entrevista: en Nacional deberían de valorarlo y cuidarlo, es un gran dirigente, pero si hay pugnas políticas corren el riesgo de desgastarlo y que se termine cansando.

¿Para su salida pudo incidir la circunstancia de que hoy hay una tendencia casi hasta popular que gusta del fútbol de posesión, muy elaborado, y usted para sus equipos siempre ha preferido un estilo vertical, menos vistoso y más pragmático?

-Es cierto, siempre he sido partidario de ese estilo; pero no nos apartemos de Nacional: si yo tengo a un goleador como Bergessio, ¿de qué me sirve que se estén pasando la pelota entre los zagueros y los volantes? Si tengo a Bergessio, tengo que jugar para que al goleador le llegue la pelota lo más rápido posible, porque él es el que hace la diferencia allá adelante. Además, hubo etapas: primero jugamos de una forma y de acuerdo a lo que precisábamos y a los rivales, después fui soltando al equipo, hubo un cambio; pero todo con convicción: antes de los partidos con Independiente del Valle le dije a Decurnex: “José, el equipo va jugar que te van a doler los ojos de verlo, pero vamos a clasificar”; y clasificamos. Es que así había que jugarle, la prueba está: hace poco Unión Española por la Copa le salió a jugar de igual a igual, y lo golearon; y eso que Independiente ahora tiene menos que el año pasado.

-¿Hay algo que hizo y no volvería a hacer?

-Y…no, un poco porque nosotros en esta conducción fuimos nosotros.

-¿En qué sentido?

-Hacer lo mío y, si era necesario, morir con la mía. En todo sentido; y creo que hubo momentos en los que se marcó y quedó claro que había un responsable de la conducción de Nacional.

Hoy los futbolistas jóvenes no son peores ni mejores; tienen menos pasión por la profesión que los de hace 30 o 40 años”

-Al revés, ¿hubo algo que hubiera querido hacer y no hizo, que le quedó?

-Sí, sí…por ejemplo, nos quedó por terminar un trabajo que era iniciar un proyecto con juveniles con muchos jugadores del club, potenciarlo ahora en el próximo torneo con futbolistas puntuales para reforzar el equipo…en fin, quedaron cosas por hacer, pero soy de las personas que piensan que la estructura está sólida y que esas cosas igual se van a hacer, por lo que considero que Nacional está en muy buen camino.

-De haber continuado como técnico hasta el final de la temporada y al Nacional salir campeón uruguayo, ¿usted hubiera seguido como entrenador o hubiese vuelto a su función de director deportivo, que era su anterior cargo?

-Bueno, hace tiempo yo había expresado que al terminar el vínculo inicial (como director deportivo) quería volver a ser entrenador, para hacer lo que yo siento: el trabajo adentro de la cancha. Después surgió eso de que fuera el técnico en Nacional por el alejamiento de Munúa y, le voy a comentar algo: hace tiempo le había dicho a Decurnex que yo sólo me quedaría si se hacían algunos cambios, pero…cambios muy grandes; y mire que no le digo de cambios pensando en figuras consagradas, al contrario; apuntando a los más jóvenes, hacia abajo.

¿Piensa que si no hubiera pasado lo del hotel Regency habría sido todo diferente? ¿Eso lo marcó a usted acaso, por no dejarla pasar y mirar para otro lado?

-Y…son suposiciones, ¿no?; pero…obviamente, por cómo actué yo, puede haber afectado la relación con el plantel. Por momentos creí que eso se había entendido, que estaba subsanado, y lo pienso así hasta ahora; pero no creo que el resultado haya sido a raíz de eso, no lo mezclo. Porque el equipo sale campeón después de eso; lo que sí, obviamente, es que cuando uno discute con una persona o marca límites, la relación cambia. Eso es claro, pero no cambia nunca la relación profesional, ni la adhesión de los futbolistas. Ni tampoco cambia la entrega de los jugadores. Yo no adjudico ningún resultado a los futbolistas; lo adjudico a planteamiento nuestros, a que nosotros no pudimos encontrarle la vuelta en ese partido…

-Si se volviera a plantear la misma situación del hotel Regency, ¿usted volvería a actuar igual o la pasaría por alto?

-No, no, no…haría lo mismo. Es por eso le decía que yo morí con lo mío; porque hoy yo salí con Nacional, pero duermo tranquilo. Y si hubiese actuado de esa otra manera, quizá también hubiese salido…pero no dormiría tranquilo; porque yo era un funcionario del club, y si junto con Iván (Alonso) elaboramos y presentamos a la directiva un plan estratégico a dos años que incluye normas de comportamiento institucional, y resulta que después pasa lo que pasó y me callo, los dirigentes al enterarse me podían decir: “Pero…¿cómo? ¿Viste eso y no nos dijiste nada?”

-No sólo por eso que ocurrió en Nacional, sino por la dedicación y concentración que parecen tener muchos jugadores, incluso los más jóvenes, ¿cree que falta algo de profesionalismo en el fútbol uruguayo?

-Bueno…hay un cambio generacional y, evidentemente, los futbolistas de ahora no son ni mejores ni peores, pero no son iguales a los de las generaciones de los 80, por decirlo de alguna manera.

-¿En qué sentido?

-En épocas anteriores había una pasión mayor por la profesión. Cuidado, no quiero decir que lo del futbolista actual esté mal, sino que es distinto: por ejemplo, antes perder un partido en un equipo grande era un hecho importante, o que al menos dejaba al jugador intranquilo por una semana.

-Eso hoy no pasa.

-Diría que se resuelve de otra manera, no hay tanto lío…se perdió, bueno, obviamente que ahí se empieza a evaluar al entrenador, pero nada más; no es nada malo, sólo que uno nota que hay un poco menos de pasión que hace 30 o 40 años. Son distintas generaciones, y esto lo recalco porque yo trabajo con futbolistas de esta generación: los entrenadores van a tener que ir mutando con respecto a las nuevas generaciones e ir adaptándose a ellas.

-Nacional campeón. ¿Usted también se siente campeón?

-Sí, claro. No sé si campeón, pero que aportamos cosas para que esto sucediera, sí. Totalmente.

-¿Y ahora? ¿Su futuro?

-Y…bueno, esperando alguna oportunidad laboral; ahora hace muy pocos días que salimos de Nacional, en el fútbol la oportunidad laboral no depende de uno, depende de que lo elijan, así que no queda mucho por hacer: sólo esperar; el fútbol es un submundo y todo sabe quién es quién. Esa para mí es una ventaja, porque en toda nuestra carrera nosotros hemos actuado con profesionalidad, y siempre va a haber alguien que tiene un convencimiento y cree en los entrenadores que hacen ese tipo de trabajo.

-Después de haber dirigido a un equipo grande, ¿cómo ve al fútbol local en general?; porque se sabe que el de la selección es un mundo aparte.

-En el fútbol local habido cosas positivas, y una de ellas es quedó muy claro que se puede jugar entresemana, se puede tener más competencia, y los equipos se mantienen igualmente competitivos, porque no hubo un índice grande lesiones por jugar más seguido…y algo a lo que algunos le dan mucha importancia, como son los presupuestos, no incidió tanto en la competencia adentro de la cancha, porque hubo equipos con poco presupuesto que estuvieron peleano el campeonato o las clasificaciones a las copas internacionales. Es decir, hay muchos mitos que empezaron a derrumbarse; como también que el nivel de los futbolistas se ha emparejado muchísimo, por lo que es muy difícil ganar un partido en el fútbol uruguayo.

-¿Volvería a trabajar algún día en Nacional?

-Pasa que contestar ese tipo de pregunta y lo veo como que estoy pidiendo una oportunidad, y eso no se me pasa por la cabeza. El fútbol te va llevando…y esto sí, quiero dejarlo muy claro: no tengo ningún tipo de rencor con Nacional; me trataron de maravilla, conocí gente, y sobre todo…estamos con la tranquilidad de que hicimos todo lo posible, después las decisiones pasan como en cualquier lugar, por la gente que está en los cargos de conducción, que en este caso consideró que no era más momento, y…bueno: hay que buscar otras oportunidades.

Al final de la charla, ya sobre media tarde,Giordano pidió helado. No había. Es que el Mercado del Puerto estaba tan desierto y lucía tan desolado, con la mayoría de sus restaurantes cerrados, que las persianas bajas trajeron a la memoria las impactantes imágenes grabadas durante la disputa de la Copa Rey Fahd en 1997, de los lugares similares de Ryad, en Arabia Sudita, a la hora de los rezos musulmanes.

Así que el entrenador prefirió un té para bajar la comida de un almuerzo que, en realidad, a nivel del diálogo “off the récord” fue a base de platos muy calientes y “picantes”; pero…claro, como no hubo grabador de por medio, igual que aquella noche del asado en Florida hace más de 30 años, nada de eso quedó registrado.

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