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Soñando con pelear en el Gran Parque Central, Gabriela Bouvier recorre hasta 750 kms. por semana

Con sacrificio, pero contenta, y sobre todo con muchas expectativas y renovada esperanza, Gabriela Bouvier hace el mismo recorrido dos y hasta tres veces por semana: poco después del mediodía sube al ómnibus en Maldonado; dos horas y cuarto más tarde llega a Tres Cruces; ahí la esperan don Raúl Recoba -el padre del “Chino”, ex coordinador del programa “Knock Out a las Drogas”- o la Prof. Analía Moreira, para llevarla en auto al gimnasio S/N que está en la zona del Parque Guaraní; en ese amplio y confortable local entrena con la citada preparadora física y bajo la conducción de Adrián Silveira, técnico formado en los cursos del Villa Española que dicta Juan “El chino” Rosales, verdadera biblia viviente del boxeo uruguayo; a las diez de la noche sube de nuevo al ómnibus en la terminal montevideana, y ya en el comienzo de la madrugada del día siguiente regresa a su casa en “Maldonado Nuevo, más cerca de Punta del Este”, según cuenta a “La Oral Deportiva” la boxeadora nacida en Aiguá hace 29 años, que en el segundo semestre de 2013 fue campeona mundial y sudamericana de peso mosca: un pasado no muy lejano, al fin y al cabo.

Si puedo, con el tiempo, voy a ir aumentando los días por semana que vengo a entrenar acá, y en un futuro también me gustaría venir a vivir en Montevideo, porque es el lugar donde está todo; para un boxeador del interior se hace todo más complicado”, dijo Bouvier, explicando que tampoco es simple llevar sus deseos a la práctica porque “allá (en Maldonado) trabajo: estaba trabajando en la Intendencia, pero con lo de la pandemia el trabajo que yo hacía se terminó, así que ahora estoy en un gimnasio particular, de un amigo, dando clases de boxeo; lo bueno es tener un trabajo que a una le permita mantenerse y también hacer lo que a una le gusta, ¿no? Yo tengo un horario que tampoco es muy extenso y el tiempo me da para entrenar, para poder venir a Montevideo…y es por eso que estoy muy contenta con esta oportunidad que Adrián y Analía me están dando”.

Con ellos, tanto en la parte técnica como en la física, estoy aprendiendo cosas nuevas, que nunca había hecho antes”, señala la boxeadora acerca de lo que no es su primer intento por reencauzar su carrera, pues luego de no haber peleado en 2017 y cosechar tres dignas derrotas por puntos en 2018 en Argentina, Francia y México, dos de ellas ante campeonas mundiales como la francesa Segolene Lefebvre y la mexicana Mariana Juárez, a lo largo de 2019 estuvo viniendo a Montevideo un par de veces por semana desde Maldonado, igual que ahora, pero a entrenar en el gimnasio “La Meca”, situado en Grecia y Estados Unidos, corazón del Cerro, y bajo la conducción de Roberto Larrañaga llegó a hilvanar dos triunfos en las que, puestas frente al espejo de su récord, donde figuras de gran destaque, fueron nada más que sendas “peleítas” a cuatro y seis rounds: una celebrada mismo en “La Meca” y la otra en el Club Social San José de la capital maragata.

El 2020 en realidad, fue como un año de descanso, porque por la pandemia no había nada (boxeo) acá en Uruguay”, reflexiona Bouvier, precisando respecto al presente que “yo lo que quiero es estar preparada para cuando salga algo, y si no me vuelve a salir una oportunidad para pelear en el extranjero, como por suerte ya he tenido varias, hacer alguna pelea en Montevideo o en Maldonado”.

En realidad, como hincha fanática de Nacional, la aigüense sueña con pelear algún día en el Gran Parque Central, legendario reducto del fútbol mundial que, sin embargo, no ha sido ajeno al boxeo en el lejano pasado, donde campeones uruguayos como “El brujo” Juan Carlos Casalá ( entre 1916 y 1933) y Eulogio “Siki” Caballero (desde 1956 hasta 1966) protagonizaron combates realmente memorables en los que llegaron a estar en juego títulos locales y sudamericanos del peso liviano; aunque por ahora la boxeadora sólo proyecta “volver en 53 o 55 kilos, gallo o supergallo, porque las dos categorías me quedan bien, y lo importante es que ya van casi dos meses que estoy entrenando con Adrián (Silveira) y Analía (Moreira), y no sólo es todo nuevo para mí, con cosas que nunca había trabajado: ¡me siento más fuerte que antes!”.

Entre sus venidas a Montevideo y las vueltas a Maldonado, Bouvier recorre 250 kilómetros –que a veces se hacen 750- por semana; y en esos viajes, seguramente, no mira nunca hacia atrás, siguiendo a través de la ventanilla del ómnibus los paisajes que pasan igual que pasaron su pelea del 2 de agosto de 2013 en Remedios de Escalada, Buenos Aires, cuando conquistó el título sudamericano de peso mosca al ganarle por puntos a la argentina Romina Elizabeth Alcantra; el combate del 25 de octubre de ese mismo año, donde se apoderó del título mundial vacante de la categoría al vencer por puntos a la también argentina Florencia Roxana Canteros en el estadio “Domingo Burgueño Miguel” de Maldonado; la posterior defensa exitosa de su corona en la capital fernandina el 11 de abril de 2014 frente a la venezolana Carolina Álvarez; y sus excelentes presentaciones internacionales en la altura de México ante las aztecas Zulina Muñoz y Mariana Juárez, campeonas del mundo contra las cuales la llevaron a pelear en dos y tres oportunidades, respectivamente, como consecuencia de performances que dieron lugar, incluso, a que un reconocido promotor mexicano le propusiera firmar un contrato por cinco años, algo que Bouvier desechó por su innegociable apego al “pago”.

Sí, es cierto, tal vez dejé pasar el tren, y no te digo que en su momento no me haya arrepentido, pero pienso que las cosas pasan por algo y hoy estoy acá, contenta con Adrián y Analía, así que no me arrepiento de no haberme quedado a vivir en México. Te digo más; si hoy me volvieran a dar aquella oportunidad, no me iría tampoco: me gusta Uruguay, me siento bien acá, mejor que en ningún otro lado”.

 

 

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