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Un entrenador que sabe que perdió prestigio, pero no está arrepentido

Esto no es casual…es causal”, dice sin alzar la voz, pero con notoria firmeza, el escribano –también abogado y preparador físico, aunque ejerce sólo como notario- Alejandro Cappuccio, sentado detrás del escritorio de su estudio del tercer piso del edificio de Eduardo Acevedo y 18 de Julio, donde desarrolla su tarea profesional todas las tardes, en este caso vestido con una discreta pero impecable ropa deportiva con los colores y un pequeño escudo de Rentistas, que lo identifican plenamente con la que es su gran vocación, y también con el trabajo de campo que, como entrenador, lleva a cabo por las mañanas.

Cappuccio se refiere de esa manera a la ancha, chocante, y hasta casi grotesca brecha que se abre entre el presente y el pasado para nada lejano de su equipo, al que en términos populares se le llama “los bichos colorados”, pero que hoy por hoy es más bien un “bicho raro”, incluso dentro del vastísimo espectro del fútbol mundial, no sólo del reducidísimo ámbito doméstico del fútbol uruguayo.

Pruebas al canto: Rentistas fue campeón del Torneo Apertura, tras sumar 28 puntos en 15 partidos y en la final vencer a Nacional, plasmando así una consagración que aún hoy debe ser la conquista más sorprendente e impactante de la temporada; y a esta altura, cumplida la penúltima fecha del Torneo Clausura, apenas cinco meses más tarde, “los bichos colorados” están últimos, en el 16° lugar, con sólo 7 puntos ganados de los 42 (14 partidos) que disputaron.

Es más, Rentistas en el Torneo Clausura, ganó un solo partido de 14, habiendo perdido 9 y empatado 4; y Liverpool, que es el líder, le sacó 27 puntos de ventaja: una cruel evidencia ante la cual se podría suponer que, ya clasificado para jugar la Copa Sudamericana, el campeón del Torneo Apertura se dedicó a preparar su participación en la semifinal del Campeonato Uruguayo; aunque ni siquiera hace falta una negativa de Cappuccio para descartar de plano esa posibilidad, pues en el plano matemático “los bichos colorados” aún no zafaron de la amenaza del descenso, pese a que en la práctica esto último resulte algo altamente improbable de concretarse.

Este es otro equipo…es otro equipo”, dice el entrenador, también en forma breve pero firme, para enseguida apretar los labios, seguramente para no dejar de lado ciertos códigos del fútbol, ni aparecer como poniendo excusas al manejar datos estadísticos que son públicos e incontrastables.

-Renato César, delantero, pasó al Guayaquil City de Ecuador en la 8ª fecha del Torneo Apertura.

-Cristian Olivera, delantero, emigró en la 10ª fecha del Torneo Apertura al Almería de España.

-Maximiliano Falcón, zaguero, fue transferido al Colo Colo de Chile tras finalizar el Torneo Apertura.

-Santiago Romero, volante, pasó al O´Higgins de Chile después de la 2ª fecha del Torneo Intermedio.

-Matías Abisab, volante, se fue al Cusco de Perú, antes de empezar el Torneo Clausura.

-Alexis Rolín, zaguero, emigró al Independiente Medellín de Colombia antes del inicio del Torneo Clausura.

-Mauro Valiente, atacante argentino, no retornó desde Córdoba antes de empezar el Torneo Clausura, por la pandemia, y hoy juega en Alvarado de Mar del Plata.

De la línea de 4 del Torneo Apertura, quedó uno solo: Rodales”, apenas si agrega casi al pasar el entrenador que, encogiéndose de hombros, aporta otro dato más actual, sin renegar ni tampoco quejarse: “También, como es lógico, hubo lesiones y suspensiones, y así llegamos a que en último partido no teníamos ni un titular”, haciendo referencia así al encuentro que “los bichos colorados” empataron 0 a 0 con Defensor Sporting el jueves pasado.

Por contrapartida a ese feroz éxodo de campeones del Torneo Apertura, “teníamos una gran limitante para incorporar jugadores, porque sólo podían venir los que hubieran estado libres al 2 de octubre, que para el inicio del Torneo Clausura hacía casi cuatro meses que no jugaban”, advierte Capuccio, por lo cual sólo llegaron tres refuerzos: los volantes argentinos Lucas Ontivero y Carlos Colazzo, y el zaguero rochense Guillermo Fratta, que a la postre fue el único que pudo ganarse la titularidad en la defensa junto a Damián Malrechauffe.

No son excusas, son argumentos lógicos”, precisa el entrenador que el 7 de febrero pasado cumplió 45 años, sumando enseguida otro dato como quien se propina a sí mismo una fuerte cachetada: “Pasamos de tener el arco menos vencido en el Torneo Apertura a tener el arco más vencido en el Torneo Clausura; así que…fíjate”.

Por si todo lo anterior fuera poco, Cappuccio aporta otro indicador, tan o más relevante y gravitante que todos los anteriores para el desfasaje del equipo campeón del primer torneo de la temporada: “Todos los equipos volvieron el 5 de enero tras la licencia, después de haber dejado de entrenar el 21 de diciembre, pararon dos semanas, mientras nosotros dejamos entrenar el 5 de diciembre, un mes antes, por el brote de CCOVID-19 que afectó a seis jugadores, a mí y un delegado; estuvimos un mes parados”.

-Con todo lo que pasó, ¿estás arrepentido de no haberte ido después de ganar el Torneo Apertura?

-Ysss…arrepentido, no. No es la palabra, porque lo que hice, lo hice conciente. Además, si después de salir campeón del Torneo Apertura me hubiera ido porque me venía a buscar un grande o Defensor, por ejemplo, estaba bien; pero me parece que si no era por algo así, pensando en Nicolás López y Flavio (Perchman), que me dieron la posibilidad de dirigir en Primera División, no era momento de decir: ‘Me voy ganador, quédense’…y también por los jugadores, por Vega, por Rodales, por Malrechauffe, por el ‘Mono’ Irrazábal, y muchos más que no se merecían que los dejara, porque a ellos no les salió el pase. Abandonarlos no hubiera sido un gesto colectivo de mi parte.

-Pero, ¿considerás que perdiste prestigio con estos malos resultados?

-Y…sí, perdí prestigio; el ascenso a fines de 2019, el título del Torneo Apertura el año pasado…eso no me lo quita nadie, pero sí…. perdí prestigio, claro”.

-¿Y en ningún momento hablaste con los responsables de la SAD por un desbande de jugadores tan grande? ¿O sabés que en una SAD son las reglas de juego y no dijiste nada?

-Lo que pasa es que los jugadores no se fueron todos juntos, es algo que se fue dando. Se fueron yendo de a uno, con la limitante que había para reponer las bajas; y…bueno, se buscaron soluciones, las alternativas que había a mano no eran soluciones, y… para traer por traer, no se trajo. Ante eso se decidió por la alternativa de poner jóvenes que fueran teniendo minutos con el correr del campeonato”.

-Ya que está tan en boga el tema de las SAD en el fútbol uruguayo: lo que pasó en Rentistas, ¿es parte de lo que es una SAD, que se presume que atendiendo el equilibrio de las finanzas va a priorizar el aspecto económico, incluso antes que el deportivo, o en un club con una estructura tradicional igual hubiera pasado?

-Yo creo que en otro tipo de club hubiera pasado lo mismo, además de que acá hay otro aspecto que no se debe pasar por alto.

-¿Cuál?

-Ese equipo que después se desmembró, antes se formó en parte porque había una SAD, sino quizá no hubiera sido posible que se hubiese formado; para que pudiera venir Rolín, ex Nacional, ex Italia, ex Boca, ex selección uruguaya, se precisaban dos cosas: que vinieran con un nivel previo que no fuera bueno en algunas de las últimas temporadas; y, a su vez, que ellos tuvieran la certeza de que si les iba bien, el club los dejaría ir en el caso de que les saliera un pase. Eso es lo que pasó con todos, al fin y al cabo. El tema es que quizá era impensado que eso fuera a pasar con tantos.

-En el desbande, entonces, no tuvo nada que ver que Rentistas sea una SAD, en vez de tener la estructura institucional tradicional de la mayoría de los clubes del fútbol uruguayo.

-No, porque para armar ese equipo que salió campeón del Torneo Apertura, más que el de la SAD, incidieron otros factores, como que había un club muy ordenado, y que se juntaron jugadores de muy buen currículum, pero no tan buena actualidad, con un cuerpo técnico que trató de convencerlos de que se entregaran y de lo que eran capaces, por lo cual fue mérito de todos que esos jugadores volvieran a tener el nivel que tenían antes.

-¿Qué se puede esperar de este Rentistas actual, entonces, para la semifinal del Campeonato Uruguayo?

-Un partido durísimo, en el que tenemos la misma chance que el equipo adversario. Son 90’, y…contra Liverpool, que está en un gran momento, pero…tanto en el Apertura como en el Clausura, empatamos”.

Eduardo Acevedo 1494, tercer piso, ascensor…parafraseando –con algún cambio- la letra de un conocido tango. Abajo y afuera, a través de la ventana abierta del estudio de Cappuccio se ve 18 de Julio. Arriba y adentro, el escribano vestido de entrenador no firma el acta de “defunción” del campeón del Torneo Apertura por más que la brecha que lo separa de este Rentistas actual sea tan ancha como grotesca y hasta casi chocante.

 

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