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Fénix enfrentó a Nacional envuelto en una ola de tirantez entre el plantel y Carrasco, que incluye traición y desconfianza…

Sentado encima de un polvorín a punto de estallar, o igual que si trajera una bomba con la mecha encendida entre sus manos, Fénix llega este domingo a enfrentar a Nacional en el Gran Parque Central no sólo con la enorme doble presión de luchar por despegarse del lote de equipos que pugnan por salvarse del descenso y a la vez –corriendo de atrás- tratar de entrar en el grupo de los que clasificarán a la Copa Sudamericana, con el lastre de que de que ganó uno solo de los últimos 13 partidos disputados, sino que –por si todo lo anterior fuera poco- lo hace envuelto en una muy particular historia de gran tensión y tirantez entre el plantel y su técnico, a la que no son ajenas la traición y, como consecuencia de esta última, también la desconfianza.

El eje de la problemática situación, según pudo saber “La Oral Deportiva” es lo que los futbolistas consideran “una falta de respeto” de parte de Juan Ramón Carrasco por la forma y en los términos que les habla, algo que –de acuerdo a lo apuntado por una fuente del club de Capurro- se constata en forma más puntual cuando aquellos a los que se dirige “JR” son los jugadores más jóvenes; algo que ha llevado, incluso, a la reacción de los más veteranos.

El estado de las cosas es tan así, que las mismas fuentes aseguraron a este portal que si después de finalizado el partido que el 29 de enero pasado Fénix empató con Plaza en forma casi milagrosa, tras ir perdiendo 3 a 1 y con dos goles convertidos en los últimos minutos por Maureen Franco, el entrenador no se hubiera ido del Parque Capurro sin pasar por los vestuarios, y por el contrario hubiese concurrido al camarín del locatario, “seguramente se hubiese armado un lío bárbaro”.

Es más, como la situación llegó a oídos de la Mutual de Futbolistas Profesionales, no por boca de los jugadores de Fénix, sino porque veces a través de las transmisiones televisivas de los partidos del fútbol local se ha podido escuchar algunas de las expresiones de Carrasco, algunos de los miembros de la directiva de la gremial llamaron a los referentes del equipo de Capurro para ponerse a su disposición por si ellos querían realizar algún planteo formal ante la MUFP por lo que estaba pasando, algo que –en parte, tal vez, por ser fieles a los códigos del fútbol- los involucrados descartaron de plano.

Sin embargo, en el marco de ese contexto deportivo dentro del cual Fénix ganó sólo uno de los últimos 13 partidos disputados, y tras varios intentos realizados en el mismo sentido, la minoría de la directiva de Fénix logró que el oficialismo consensuara en que era necesario tratar en forma oficial, en una de las reuniones semanales del cuerpo que conduce los destinos del club de Capurro, no sólo la crisis en materia resultados deportivos que se acentuó a partir de la buena participación en la Copa Sudamericana, que a todos había encantado, sino también el difícil relacionamiento que mantenía el plantel principal con Juan Ramón Carrasco.

Respecto a esto último, los impulsores de la iniciativa de analizar ese espinoso tema en directiva sostenían que el estrés y el desgaste de los jugadores era tan pronunciado, que varios de ellos hasta habían perdido las ganas de ir a las prácticas, y si lo hacían, no era con la concentración y la actitud más adecuadas; porque, además no eran pocas las veces que el técnico no asistía a los entrenamientos cotidianos.

En ese plano, vale precisar que esa forma de proceder ha formado parte siempre del estilo de trabajo de “JR”, quien tanto en River Plate como en Nacional y en la propia selección, consideró que el primer trabajo semanal del plantel luego del día de descanso era de uso exclusivo para la tarea específica del preparador físico, sin que la participación del entrenador resultara necesaria; aunque frente a la precisión de “La Oral Deportiva”, realizada sin la intención de ser abogado de oficio de nadie, una fuente de Fénix agregó que “ahora hay veces que no sólo los lunes no va al entrenamiento”, citando el caso de este viernes 19 de febrero (48 horas antes del partido contra Nacional), respecto a lo cual enfatizó: “El argumento es que aprovecha mejor el tiempo mirando videos de los rivales en su casa”.

Para la ocasión en la que el tema iba a ser tratado por la directiva, en el seno de ésta hubo unanimidad en cuanto a que lo mejor era que las partes –plantel y entrenador- asistieran a la mencionada instancia; pero Carrasco comunicó que no le era posible asistir y, en el caso de los jugadores, la dirigencia se llevó una sorpresa mayúscula: en vez de concurrir al encuentro sólo los referentes, como era lo esperado, ¡los 36 integrantes del plantel principal se dieron cita en el punto de reunión, que fue en el Parque Capurro!

Ahí los futbolistas expresaron su malestar por la forma en la que algunas veces –no siempre, para ser justos- les hablaba Carrasco y, cuando la idea de varios dirigentes era que lo mejor iba a ser ir a hablar con el técnico para ver si podían persuadirlo en procura de que cambiara su manera de manejarse en el trato diario con el plantel, el curso de los acontecimientos tuvo un giro tan brusco como inesperado.

Alguien –obviamente, un directivo muy afín al entrenador- le contó a “JR” todo lo que los futbolistas habían dicho en el encuentro de la sede de la Avenida Capurro 874, y de ese modo murió antes de nacer otro intento que otros dirigentes habían pensado llevar a cabo: una especie de “cumbre” entre dos representantes del oficialismo, dos de la minoría, dos o tres referentes del plantel y, por supuesto, Carrasco.

Es que, según contó a “La Oral Deportiva” una fuente de Fénix, “ya ahí los propios jugadores no quisieron reunirse, porque como sabían que Carrasco se había enterado de todos los detalles de la reunión en la sede, se sintieron traicionados; ni siquiera les importa saber quién fue que contó todo, así que ahora ya no hablan ni con una parte ni con la otra (oficialismo y minoría de la directiva), porque se sintieron traicionados…”

De manera, pues, que así viene Fénix este domingo al Gran Parque Central para enfrentar a Nacional, cargando la doble presión de querer despegarse de la zona de descenso y a la vez arañar el ingreso a la franja de clasificación a la Copa Sudamericana; pero, también, y fundamentalmente, porque -aparte de que el pago de los salarios de los futbolistas llega a tres meses de atraso- el crítico y tenso nivel de relacionamiento existente entre los integrantes del plantel principal y su entrenador hace que el representativo del tradicional club de Capurro llegue como si estuviera sentado encima de un polvorín a punto de estallar, o igual que si trajera una bomba con la mecha encendida entre sus manos.

 

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