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Lenguas de fuego

Manchester United necesitaba un timonel calificado para enderezar su rumbo en la Premier League, pero en cambio ayer, al comenzar el segundo tiempo del partido ante Southampton, apareció en Old Trafford un volcán vomitando lava, lenguas de fuego en forma de entrega, asistencia y goles, a diestra y siniestra. 

Quien alguna vez pretenda trazar un paralelismo entre la trayectorias de los salteños Luis Suárez y Edison Cavani, quizás encuentre en el pasaje de ambos por el fútbol inglés un capítulo de excelencia dentro de su reporte. El tiempo lo dirá, pero el aperitivo que ayer nos regaló «El Matador», saltando desde el banco y dando vuelta él sólo un partido perdido, casi obliga a rememorar las hazañas de «El Depredador» en estas tierras, claro que por entonces defendiendo al rival de todas las horas del club que hoy defiende el ex-Nápoli.

Es que ciertamente fue un volcán escupiendo lava. Extrajo todo su repertorio habitual pero por quintuplicado o bien sextuplicado. Esto incluye incursiones por ambas bandas y por el centro del ataque, diagonales vertiginosas sin pelota, colaboración a destajo con su mediocampo y con los defensores, marcando y despejando balones desde la propia área del United y, claro, por supuesto, una milimétrica asistencia para el descuento del siempre infalible portugués Bruno Fernandez, más los dos cabezazos impresionantes, netos, precisos y violentos, que terminaron sentenciando un 3 a 2 que al finalizar el primer tiempo aparecía más que difuso, prácticamente invisible en el firmamento, tras el 2 a 0 hasta entonces inapelable con que la encumbrada visita castigaba al equipo más laureado de Inglaterra y en el cual había regresado, tras el auspicioso paréntesis de la Champions entre semana, el Manchester United apático, desganado, casi resignado, al que la afición se estaba comenzando a acostumbrar.

Lo que pasó en el complemento fue quizás parecido a lo que un todavía incrédulo Diego Latorre descolgó en una red social: «fue como si Cavani se hubiera dicho ‘ahora entro y lo doy vuelta’. Increíble». Como en el campito, igual que en el potrero del barrio cuando el que verdaderamente la «rompía» se proponía ponerse las pilas, cargarse el equipo al hombro y arrasar con lo que se le pusiera por delante. El tema es que Cavani no estaba en el barrio, en su Salto natal, sino defendiendo a uno de los clubes más importantes de la Premier League, una de las competiciones topes del mundo del fútbol contemporáneo.Y esas cosas, las que él hizo ayer, jugando al fútbol a este nivel, no sólo no son comunes sino que tampoco son demasiado normales.

«Los movimientos de Cavani, ahí está la clave, los movimientos de Cavani», acentuaba con firme convencimiento el nerlandés Jimmy Floyd Hasselbank ante el resto del panel televisivo de la cadena Sky Sports. El problema fue que, finalizado el pobre primer tiempo del partido que siguió en el calendario, el que al final igualaron 0 a 0 Chelsea y Tottenham Hotspur, le pidieron que comentara lo que había visto y el ex-futbolista reiteró muy calmo y suelto de cuerpo, provocando las risas de sus compañeros: «los movimientos de Cavani, faltaron los movimientos de Cavani».

-Así te quiero Matador!!!!

-Gracias negrito.

Arenga y felicitación de un hincha, uno más entre los millones que habían asistido extasiados al espectáculo televisivo de un futbolista que daba vuelta un partido de Premier League como si fuera una tortilla de papas, como si estuviera revolcándose en el barrial de un potrero de barrio. Agradecimiento bien criollo del «Edi» por la misma red en la que recibió el elogio. A los pocos minutos suena el celular de Cavani. Es alguien del club: «¡borrá eso inmediatamente, pero ya, borralo ya!».

Demasiado tarde. Por estas horas la Federación Inglesa estudia la situación y una presunta -pero casi segura- sanción de tres partidos o más a Edison Cavani por emplear públicamente expresiones de corte racista, tema sobre el cual el organismo rector del fútbol inglés se había expedido en agosto último, advirtiendo expresamente a los protagonistas de sus competencias que se abstuvieran de emplear esta clase de términos a través de las redes sociales o medios de comunicación.

Obviamente Manchester United, que en 2011 atacó a Luis Suárez sin piedad en el recordado episodio racial suscitado con su por entonces defensor francés Patrice Evra, esta vez saltó como un resorte en defensa de su salvador del domingo, Edison Cavani, con el mismo argumento que en su momento esgrimió Liverpool en el caso Suárez, es decir, que en el entorno de Cavani, el medio uruguayo y sudamericano, la expresión utilizada es de carácter cariñoso, afectivo («affectionate expression»).

El problema es que la FA («Football Association») entiende que el goleador uruguayo tiene más que suficiente experiencia europea como para no caer en esa clase de errores. Aunque claro, ellos saben perfectamente que tanto en Italia como en Francia son absolutamente incapaces de sancionar a un futbolista por emplear una expresión cariñosa en las redes sociales. Solamente en este país puede pasar semejante atrocidad y eso está más que claro.

Lo del comienzo: si alguna vez a alguien se le ocurre trazar un paralelismo entre las trayectorias de Luis Suárez y Edison Cavani, en fin, hasta por este tema el capítulo del pasaje de ambos por la Premier League, puede ser jugoso hasta el extremo más impensable.

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