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La sinceridad de Munúa: Es posible ganar de carambola

Muchas veces el fútbol es impredecible. O, mejor dicho, una caja de sorpresas; y por eso, en suma, resulta tan atractivo, casi maravilloso. Tanto que encierra situaciones frente a las cuales hasta es posible convencerse y decir que es probable que un equipo ganó poco menos que a pesar suyo; o de carambola.

Por aquello de que “no se puede ser más papista que el Papa”, o por lo otro que señalaba el Cr. José Pedro Damiani al decir que “la verdad es la realidad y no la que uno quiere”, hay que convenir que ese es el caso de Nacional y el importante triunfo que obtuvo en Avellaneda por la Copa Libertadores, al menos si uno se atiene a lo dicho después del partido por el propio Gustavo Munúa.

Es que, tal como este periodista lo imaginó al terminar el primer tiempo, cuando hizo un twitt sosteniendo que Nacional estaba haciendo “un planteamiento inteligente”, los tricolores habían salido a la cancha dispuestos a capitalizar las limitaciones físico futbolísticas de un rival que en los últimos seis meses no había jugado ni siquiera un amistoso; esto es, le habían entregado la pelota y la cancha a Racing, para tratar de desgastarlo y después en el complemento explotar las carencias que tendría ese adversario que no estaba capacitado para jugar “a full” más de 50 o 60 minutos.

Incluso, el desarrollo del primer cuarto de hora del segundo tiempo abonó el fundamento de aquel razonamiento, porque en esos 15’ iniciales del complemento Nacional salió a apretar un poco más arriba, y de ese modo en ese lapso no sólo neutralizó algunas dificultades defensivas que había tenido antes pese a aquel planteo que supuestamente había priorizado la custodia de su arco, sino que fabricó varias llegadas netas, en una de las cuales se produjo la jugada del penal con el que Bergessio convirtió el gol del triunfo.

Sin embargo, después del partido, tal como lo documentó “La Oral Deportiva”, el técnico de Nacional confesó con gran sinceridad que “jugamos un primer tiempo que no nos gustó”, y explicó que en esos primeros 45’ “Racing tuvo posibilidades de hacernos daño, porque le dimos muchas facilidades para tener y mover la pelota”.

Es decir, a Munúa –se supone que por el estilo de fútbol que predica- no le gustó lo que pareció parte de un plan para desmoronar a Racing, y hasta reveló que no es lo que su equipo se propuso.

Más aún, el entrenador dijo que “sabíamos que Racing iba a hacer un partido intenso e iba a intentar que no se notara su falta de inactividad”, cuando lo lógico hubiera sido pensar que un equipo con ese tipo de limitaciones haría todo lo contrario: trataría de graduar cuidadosamente sus revoluciones.

“A confesión de parte, relevo de prueba”, reza otro dicho popular, y en este caso aplica “in totum”: como lo que hizo Nacional en el plano estratégico dio resultado, pero sin proponérselo y casi hasta a pesar suyo, según lo estableció en forma muy espontánea Munúa, queda claro que también es posible ganar de carambola. Será por eso que el fútbol a veces es tan impredecible que al fin y al cabo resulta maravilloso.

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