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«Había que hacer muy bien las cosas para ganar»

Los remeros uruguayos Bruno Cetraro y Martín González, quienes obtuvieron la única precea dorada en el cuádruple par junto a Leandro Salvagno y Marcos Sarraute, para la delegación charrúa en los Juegos Panamericanos de Lima 2019, regresaron a Montevideo con un gran recibimiento que se gestó desde el Aeropuerto Internacional de Carrasco hasta el club Rowing, lugar de la celebración.

32 años pasaron desde la última medalla de oro en la disciplina, lograda en Indianápolis 1987, por Jesús Posse en par de remos cortos. Es la cuarta en la historia del certamen: Raúl Torriei, Luis Aguiar y Gustavo Pérez en 1959 con dos remos largos con timonel; como Mariano Caulin y Gustavo Pérez en 1963 en dos remos largos, integran el selecto grupo.

Asimismo pasaron 16 años del último logro de la disciplina en un torneo Panamericano, que fue la de plata en Santo Domingo 2003, comandado en ese momento el equipo celeste por el mismo entrenador argentino, Osvaldo Borchi, quien retomó el trabajo hace cuatro años, previo a los Juegos de Toronto, para lograr en 2019 la medalla de oro, junto a la participación de Leandro Salvagno.

En aquella oportunidad, el hoy remero de 37 años, participó con Rodolfo Collazo, Ruben Scarpatti y Óscar Medina. Salvagno vino en 2018 de España a competir por un lugar en cuádruple, con un buen bote junto a los jóvenes celestes de entre 18 y 21 años. Si bien hubo poco tiempo de preparación para el Sudamericano de Río de Janeiro, obtuvieron la medalla de bronce para clasificar a los Juegos Panamericanos.

La preparación continuó en la concentración de un club español, en donde, Martín González, expresó que «nos debimos acomodar a los horarios de entrenamientos de Leandro, pero sentimos que fuimos mejorando en los tiempos, en lo físico, en lo técnico y nos dimos cuenta que podíamos luchar el podio».

Ya en los Juegos Panamericanos, el remero manifestó que «en la primera regata dimos el máximo y pudimos clasificar primeros a la final. Hicimos ajustes en el bote y en los entrenamientos mejoramos mucho más. La regata fue muy dura y había que hacer muy bien las cosas para ganar. Se definió por menos de un segundo (siete centésimas) y nos llevamos una gran satisfacción».

No obstante, el abanderado celeste en la ceremonia de clausura, Bruno Cetraro, agregó que «Argentina para alcanzarnos debía hacer un desgaste muy grande. Sabíamos que en los últimos metros lo podíamos ganar».

Consultado acerca del alcance del remo, la segunda disciplina con 12 medallas más ganadora en Panamericanos, detrás del ciclismo con 18, halagó que «es muy bueno para el club seguir contando con un apoyo constante. Esto nos ayuda a que podamos crecer mucho más, no por haber ganado la medalla sino por el desempeño. Hay material en otras disciplinas y está bueno que se dé lugar».

Borchi, destacó que «La Federación de Remo y el club nos apoyó mucho. Fue un trabajo muy fuerte, no fue casualidad. Estuvimos en China, previo a los Panamericanos, donde los muchachos estuvieron concentrados. Tuve confianza en ellos».

El primer paso fue en los Juegos Sudamericanos de Río de Janeiro 2018, «donde ganamos cinco medallas de oro; le ganamos una potencia como Chile, peleando con un presupuesto insignificante comparado con otros países. Esto demuestra que con trabajo, pasión y dedicación, se pueden conseguir los logros sin importar la bandera que esté en frente».


Martín Zócalo y Leandro Rodas ganaron por la final «B» del doble par abierto, tras vencer a Estados Unidos, y culminaron su participación en el séptimo puesto de la clasificación.

Ambos competidores reconocieron que hubo «mala fortuna en la primera regata y que entrar en la final iba a ser difícil. No se dio por dos segundos pero después en la final B fuimos con todo a dejar bien parado al equipo». 


Montevideo Rowing Club, cuna de la Escuela de Remo se muda nuevamente, a Parque Capurro, una vez comience la construcción del ferrocarril de UPM y la autopista del viaducto.

Institución histórica desde 1874, de las más antiguas del país, representa un lugar simbólico para quienes en esta oportunidad levantaron la medalla.

El entrenador Borchi señaló que «es importante no perder el legado porque los muchachos necesitan agua para poder entrenar, y potenciar sus habilidades. Se prepararon en gimnasio y simulación de competencia. Es fundamental que puedan encontrar un lugar abierto».

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